¿Qué es un autónomo colaborador?

Que es un autónomo colaborador

En la entrada de hoy, queremos explicar una de las figuras de las que seguro habrás oído hablar, pero quizá no se entienda a la perfección: el autónomo colaborador. Cada día son más los autónomos que contratan un familiar en este 2016, un modelo de negocio totalmente válido de cara a Hacienda y la Seguridad Social.

Comenzamos con algo de información básica sobre esta figura dentro de la categoría de autónomos, que aunque no es nueva, está cobrando más importancia en este 2016.

Se define al autónomo/a colaborador/a como aquel familiar del titular de una actividad empresarial que convive y trabaja con con él. En esta definición vemos los tres rasgos que caracterizan esta figura:

Primero: el autónomo colaborador es un familiar directo del titular de la actividad.

Los autónomos que quieran encontrarse en este régimen tienen que ser un familiar hasta segundo grado incluido del trabajador autónomo o trabajadores, tanto por consanguineidad como por afinidad como por adopción; es decir: cónyuge o bien pareja de hecho, hijos/as, progenitores, nietos/as y hermanos/as de la persona titular da la actividad registrada con vigencia en 2016 (año actual) y alta en la seguridad social.

Por su parte, el familiar ha de ser empresario individual o bien asociado de una sociedad civil, siempre que esta carezca de personalidad jurídica. Jamás serán autónomo colaborador los trabajadores del familiar de una persona asociada o bien participante de una sociedad mercantil (sociedad limitada, anónima, etcétera).

Segundo: el autónomo colaborador convive con el titular de la compañía y está a su cargo.

Ésta es una de las características más importantes para entender la figura del autónomo colaborador. Debe convivir con el familiar que está dado de alta en la seguridad social cómo titular del negocio, y encontrarse a su cargo. Una de las cuestiones sin duda más a tener en cuenta a la hora de contratar trabajadores autónomos y darlos de alta en esta categoría.

Tercero: el autónomo colaborador trabaja en la compañía de forma frecuente (no se trata de una cooperación puntual). No es su dueño, solo presta sus servicios en ella.

El Régimen Singular del Trabajo Autónomo (RETA), de exactamente la misma forma que si fuera o bien titular de la actividad, si bien bajo una modalidad singular, la de autónomo cooperador. Es uno de los requisitos más importantes para los autónomos, y cómo no, para tenerlo en cuenta por parte de las pymes que en este 2016 quieran contar con un autónomo colaborador dado de alta, de cara a tener todas las garantías en materia de seguridad de cara a Hacienda.

Es el propio autónomo colaborador el responsable del pago de su cuota de seguridad social, si bien en la práctica lo frecuente es que se haga cargo de ella su familiar empresario, considerándose tal como pago de sueldo en especie, con lo que resultaría deducible como gasto de la actividad, de exactamente la misma forma que el resto de los gastos de la compañía, de nuevo, algo a tener en consideración por las pymes que quieran contar con trabajadores autónomos de tipo colaborador.

Para gestionar el alta en el RETA de los autónomos colaboradores va a ser precisa la presentación del modelo TA521/2, acompañado del libro de familia, su documento de identificación (documento nacional de identidad, NIE, etcétera) y una copia de la declaración censal de alta del familiar para el que presta sus servicios.

La Ley 3/2012, de 6 de julio, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral de los trabajadores autónomos, en su predisposición auxiliar undécima introdujo una bonificación del 50% de la cuota que resulte de aplicar sobre la base mínima el tipo pertinente de cotización actual en todos y cada instante en el Régimen Singular de trabajo por cuenta propia que corresponda, a lo largo de los dieciocho meses de manera inmediata siguientes a la data de efectos del alta, con el requisito de tratarse de nueva alta del RETA, lo cual se aplica también, cómo es lógico al régimen del colaborador autónomo. Esta ley, se encuentra en vigor en 2016, y es aplicable al trabajador autónomo.

Autonomo colaborador

Si quieres automatizar toda tu contabilidad con total seguridad, tener al día todos tus compromisos con hacienda, O TIENES dudas sobre la figura del autónomo colaborador, no dudes en visitar esta asesoría online.

En esta predisposición viene definida perfectamente en qué se considera pareja de hecho: la constituida, con equivalente relación de afectividad a la conyugal, por quienes, no hallándose impedidos para casarse, no tengan vínculo marital con otra persona y acrediten, a través de el pertinente certificado de empadronamiento, una convivencia estable y conocida y con una duración ininterrumpida no inferior a 5 años.

Para considerarse como autónomo colaborador, la existencia de pareja de hecho se acreditará a través de certificación de la inscripción en ciertos registros concretos existentes en las comunidades autónomas o bien municipios del sitio de vivienda o bien a través de documento público en el que conste la constitución de dicha pareja. En las Comunidades Autónomas con Derecho Civil propio, con vigencia en 2016,  cumpliéndose el requisito de convivencia a que se refiere el parágrafo precedente, la consideración de pareja de hecho y su acreditación para constar cómo trabajadores de tipo autónomo colaborador se realizará de conformidad con lo que establezca su legislación concreta.

¿Qué obligaciones tiene el autónomo titular con el autonomo colaborador?

Aunque cada año la cifra de trabajadores en régimen de autónomos colaboradores que se dan de alta aumenta en nuestro país más y más, hay ciertos requisitos y obligaciones a tener en cuenta, no sólo por parte de las pymes, que debe de dar de alta y por tanto contratar a este trabajador, sino también por parte del trabajador, que debe darse por enterado también de sus obligaciones.

El autónomo colaborador tributa como un asalariado, y cotiza cómo un autónomo más en régimen singular. La peculiaridad es que el autónomo titular debe abonar las cotizaciones a la Seguridad Social.

Los autónomos colaboradores, a propósito, se favorecen del descuento del 50% de la cuota de cotización en los primeros dieciocho meses y del veinticinco por ciento en los próximos seis meses (esto último, una novedad de la Ley del Trabajo Autónomo y la Economía Social aprobada en el mes de agosto de dos mil quince).
Otras obligaciones del autónomo titular son las siguientes:

  • Tiene que abonar un sueldo acorde con la categoría profesional y el acuerdo vigente, en este  caso el que corresponda en 2016.
  • Debe contabilizar el sueldo de este tipo de trabajador autonomo como un gasto deducible de su negocio.

Familiares son autónomos colaboradorCasos especiales para autónomos que quieran contratar un familiar cómo colaborador en 2016

Hay un caso inusual en el que se deja la adscripción de un familiar al régimen general de la seguridad social como autónomo colaborador, si bien sin derecho a la cobertura por desempleo: el de la contratación de hijos menores de treinta años o mayores de treinta años que padezcan de singulares contrariedades para su inserción laboral, entendiéndose por tal el que estén incluídos en alguno de estos 2 colectivos:

Personas con parálisis cerebral, personas con enfermedad mental o bien personas con discapacidad intelectual, con un grado de discapacidad reconocido igual o bien superior al treinta y tres por ciento .

Personas con discapacidad física o bien sensorial, con un grado de discapacidad reconocido igual o bien superior al sesenta y cinco por ciento.

Si bien incluido en el RETA, el autónomo cooperador no es titular de la actividad, con lo que no tiene ningún género de obligación fiscal como empresario/a: no deberá hacer ni pagos fraccionados de IPRF, ni declaraciones de Impuesto sobre el Valor Añadido, etcétera.

Como cualquier otro trabajador por cuenta ajena, va a deber presentar su declaración de IRPF anualmente, declarando a Hacienda los ingresos que ha conseguido del negocio para el que ha prestado sus servicios como rendimientos del trabajo a través de las pertinentes nóminas.

De forma equivalente, estas cantidades van a ser deducibles en la declaración de la renta por la persona titular de la actividad como gasto, conforme se recoge en el artículo 30.2.2º de la Ley 35/2006 del Impuesto de la Renta de las Personas físicas, cuya redacción se sostiene tras la reforma tributaria recogida en la Ley 26/2014, vigente también en este 2016:

Cuando resulte adecuadamente acreditado, con el oportuno contrato laboral y la afiliación al régimen pertinente de la Seguridad Social, que el cónyuge o bien los hijos menores del impositor que convivan con él, trabajan frecuentemente y con continuidad en las actividades económicas desarrolladas por este, se deducirán, para la determinación de los rendimientos, las remuneraciones estipuladas con cada uno de ellos de ellos, siempre y cuando no sean superiores a las de mercado pertinentes a su cualificación profesional y trabajo desempeñado.

Dichas cantidades se considerarán logradas por el cónyuge o los hijos menores en término de rendimientos de trabajo en todos y cada uno de los sentidos tributarios de los autónomos. Este aspecto hay que tenerlo muy en cuenta en aspectos de gestión y facturación en los casos de dar de alta un autónomo colaborador.

¿Es obligatorio que un autónomo colaborador tenga nómina?

En ocasiones surgen dudas sobre si es obligatorio que el autónomo colaborador tenga nómina. Realmente, la respuesta podría ser…. depende. Imaginemos un negocio explotado por 2 cónyuges. En un caso así, no podemos establecer como obligatorio que uno de ellos abone un sueldo al otro. Los ingresos, que declararía el titular, podrían ser comunes. Pero ¿y si fuera un hijo el que colaborador? Esto podría dar lugar a una situación diferente, en caso de que el progenitor le abone una remuneración regular. Percibiría entonces una nómina, que debería ir acorde con su jornada laboral y el trabajo realizado, también a efectos de facturación y gestión del propio negocio.

Esa nómina estaría sujeta a retención y debería declararse en el modelo 190. Esos ingresos supondrían rendimientos del trabajo a efectos del IRPF para quién los percibe. El titular incluiría esas cantidades como gasto de su actividad en todos y cada uno de los sentidos. Lo mismo ocurre con la cuota de la Seguridad Social del autónomo colaborador. Si es el titular de la actividad quién satisface su importe, estaríamos hablando de una remuneración en especie. En tal caso debería aparecer en la nómina y sería asimismo un gasto deducible para él.

Si el autónomo lo asume el colaborador, va a poder deducirlo del mismo modo en la Renta como gastos sociales, en detrimento de su sueldo. No obstante, si el autónomo colaborador no percibe nómina, tampoco va a haber forma de inferir su cuota de autónomos, puesto se va a tratar de unos gastos de Seguridad Social que no tienen correspondencia con ingreso alguno.
Hay que hacer 2 matizaciones sobre este artículo:
– No puede haber contrato laboral, puesto que en el caso de los autónomos colaboradores no está permitido.
– En la legislación se habla solo de cónyuge o hijos; no obstante, se comprende aplicable a todas y cada una aquellas personas que puedan ser autónomos colaboradores por ley.

Separator image Posted in General.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *