Mitos fatales para tu negocio

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“Algunas ideas son el virus más peligroso; muy resistentes y exageradamente contagiosas”, afirma acertadamente Dom Cobb en la película “Inception”, interpretada por Leonardo DiCaprio. Como se describe en la cinta, el cerebro es un aparato poderosísimo, para bien o bien para mal, y en los negocios hay que tener mucho cuidado siempre.

A lo largo de nuestro desarrollo y con ayuda de nuestros familiares y amigos, heredamos una serie de opiniones que estimamos como reales sin cuestionarlas. No obstante, estas opiniones –en ocasiones guardadas en lo más profundo de nuestro cerebro– determinarán de qué forma actuaremos frente a determinadas situaciones de la vida y también influirán con fuerza en nuestros resultados.

El peligro radica en que si estas opiniones están equivocadas o bien distorsionadas, se van a traducir en resultados catastróficos para nuestro negocio. Para muestra, aquí mostramos algunas de ellas.

El dinero no es esencial

Si algo no es esencial para ti, claramente no formará una parte de tu vida y viceversa: si algo es esencial para ti, seguro va a estar presente. Por poner un ejemplo, si para ti es fundamental la música, probablemente hayas comprado un reproductor digital o bien algún teléfono móvil que te deje guardar cientos y cientos de canciones o seguramente tengas múltiples aparatos musicales en tu casa; si la música no es esencial para ti, entonces es muy posible que no hayas adquirido ninguno. ¿Simple no?

Exactamente de la misma forma funciona el dinero. Si tienes la creencia de que el dinero es malo o no es esencial, entonces sencillamente no vas a tener dinero. Observa de qué manera por lo regular las personas que tienen esta creencia están arruinadas o han estado en situaciones financieras precarias. Es obvio, el dinero no es esencial para ellas, de ahí que no lo tienen. Ahora, no se trata de ofuscarse con el dinero en tanto que de hecho, existen muchas áreas en las que el dinero no funciona. No obstante, en el tema empresarial, el dinero es un factor esencial. El dinero te dejará sostener y aumentar tu negocio, lograr tus sueños y sobre todo, producir bienestar para ti, para tus cooperadores y para sus familias. El empresario hace un bien a la sociedad al producir empleos y en este contexto, el dinero es factor esencial. Con lo que ten mucho cuidado con tu actitud de cara al dinero. Dale el respeto y también relevancia que este merece. Conclusión: El dinero importa mucho en los negocios.

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“Para que un empresario gane alguien debe perder”

Normalmente tendemos a opinar que aquel empresario que se hace rico siempre lo hace a costa del resto, tal y como si la economía fuera un juego de máxima cero: a fin de que alguien gane otro debe perder. Esto es plenamente incorrecto y es perjudicial para nuestra cultura empresarial y para la sociedad normalmente.

Empecemos entendiendo una cosa: el dinero es infinito. En el pasado siglo, el dinero en circulación estaba apoyado por lingotes de oro en los bancos centrales como por otras monedas como dólares estadounidenses o libras, con lo que es natural pensar que había un límite en lo que se refiere a la cantidad de dinero que podía circular. No obstante, esto ya no es de esta forma. Desde hace unas décadas, el dinero está apoyado por la percepción y la confianza de los mercados; los lingotes… ya no existen.

A diario ocurren millones de transacciones electrónicas que suman cantidades estratosféricas de dinero, y los bancos no mueven ni un solo billete de sus cúpulas. Es la confianza en los sistemas legales, bancarios y económicos del país lo que el día de hoy garantiza el valor de una moneda. Por tal razón, los gobiernos continuamente están imprimiendo más dinero. Conclusión: No debes quitarle a alguien su dinero para hacerte millonario.

“Al ojo del amo engorda el caballo”

Esta es una de las oraciones más frecuentes y equivocadas que existen en nuestra cultura empresarial. Si esto fuera cierto, ¿de qué manera le hicieron entonces los dueños de McDonald’s, Pizza Hut, WallMart o cualquier otra franquicia o cadena de negocios para abrir miles y miles de sucursales alrededor del planeta y operar todas y cada una de forma simultánea? ¿De qué manera le hacen los grandes empresarios para manejar cientos y cientos de negocios y seguir creciendo?

Son los sistemas y procesos de negocio los que te dejan operar múltiples negocios de forma simultánea sin la necesidad de estar micro-manejando a tu personal para asegurar la calidad. La tecnología te ayuda a supervisar de forma recóndita lo que pasa en tu empresa, como mecanizar una gran parte de tus procesos, a fin de que puedas tener una, 2 o mil sucursales. Conclusión: busca que tu negocio funcione sin ti. Para eso sirven los sistemas.

“Si deseas que algo se haga bien, debes hacerlo tú mismo”

Para muchos empresarios, no hay ninguna persona en la compañía que pueda hacer las cosas mejor que él. Generalmente quien tiene esta creencia ha construido lo que ciertos autores han definido como un “autoempleo”, o sea, la persona ha avanzado lo bastante para proveerse de un trabajo a sí mismo (y quizás a dos personas más que figuran como sus asistentes) pero el dueño prosigue siendo el especialista. “Yo trabajo para mí mismo” o bien “soy mi jefe” son oraciones comunes de las personas que están en esta situación.

No obstante, si lo examinamos en profundidad, son el peor jefe que han tenido: trabajan largas jornadas (considerablemente más de ocho horas cada día y en ocasiones sin descanso los fines de semana), a veces no reciben su sueldo completo y si algo sale mal corren con todos y cada uno de los peligros. De manera adicional, el día que llega una enfermedad que les impide trabajar… dejan de tener ingresos cuando más lo precisan (si se enferma el especialista entonces quién hace el trabajo). Visto así, “trabajar para uno mismo” es el peor trabajo que se puede tener, ¿no?

No importa como lo justifiques, el empresario que todo el tiempo hace las cosas por él mismo, es sencillamente un empleado. El inconveniente es que cuando estamos en este punto, todavía no hemos comprendido que la tarea de “el empresario” ya no es efectuar el trabajo, sino más bien crear un sistema fiable que deje dar el producto con determinados estándares de calidad. O sea, no es exactamente lo mismo hacer emparedados que desarrollar un negocio de emparedados.

Al tiempo que el primero se restringe a la cocina y a de qué manera conjuntar adecuadamente los ingredientes (el jamón, el queso, la mahonesa, etc.), el segundo debe encargarse no solo del proceso de producción, sino más bien del capital humano, la comercialización y la distribución del producto(quién hace los emparedados, de qué manera los hace, quién los vende, a cuánto los cobra, de qué forma los entrega). Conclusión: El empresario debe trabajar edificando el negocio y no para el negocio.

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“Que el negocio no funcione… no es mi culpa”

La economía, el gobierno, la globalización, los empleados, la competencia… siempre tendemos a inculpar a otros de lo que nos sale mal en los negocios. La realidad es que los únicos culpables somos nosotros mismos; si, tal cual. Hete aquí la prueba: somos los que decidimos qué productos vendemos, somos los que decidimos a qué costo los vendemos; exactamente en qué mercados los vendemos; con quién nos asociamos; a quién contratamos, y cuánto pagamos.

Solo creamos nuestro éxito o nuestro fracaso. Para poder triunfar primero debemos aceptar la responsabilidad de que todo lo que pasa en nuestra vida, depende de forma directa de nosotros, por el hecho de que cuando entendemos esto y lo admitimos de corazón, entonces comprendemos que está en NOSOTROS “el poder” cambiar nuestra situación. Si somos los responsables de nuestro destino, entonces nuestro destino puede ser ¡EL QUE NOSOTROS QUERAMOS! Conclusión: toma control de tu vida y define tu destino.

Hacer crecer el negocio es bastante difícil y me va a traer más inconvenientes

Hay por ahí una frase que dice: “no existen inconvenientes grandes, solo personas pequeñas”. Aunque es verdad que una compañía más grande va a traer consigo nuevos retos, también va a traer mayores satisfacciones y beneficios. No es solo una cuestión de orgullo personal, sino más bien una necesidad.

Las compañías, hoy día, precisan salir de su zona de confort y volverse más competitivas. Los mercados cambian de manera rápida y la competencia es cada vez más feroz. Como las personas, un negocio jamás continuará estático: o bien crece o bien flaquea. ¿De qué forma crecer sin que se vuelva una pesadilla? Quizá la contestación resida en tener el personal conveniente y acotar las obligaciones principales que debe tener cada nivel jerárquico en la compañía. Dejemos claras estas responsabilidades: una persona técnica (la base de la pirámide) no puede más que regentar de qué manera hace su trabajo y un gerente debe regentar el trabajo que hacen las personas que están a su cargo para hacerlas productivas.

¿Y el empresario o dueño de la empresa?… puesto que la principal tarea del empresario (y en donde muchos empresarios en un inicio fallamos) es comunicar y motivar a nuestros gerentes y cooperadores a fin de que juntos consigamos detallar la visión que tenemos del negocio. No hablamos necesariamente de más trabajo, sino más bien de un trabajo muy singular que solo el dueño de negocio puede ejecutar. ¿Cuánto tiempo has pasado en este año pensando en tu visión y comunicándola al resto? ¿Haces verdaderamente el trabajo que te toca? Conclusión: la principal tarea del empresario consiste en motivar a sus cooperadores para detallar su visión.

Los libros de desarrollo personal son un fraude

Esta quizás esta sea la más peligrosa de las distorsiones que pueden existir en nuestra mente, puesto que esta creencia te va a impedir cambiar todas las otras. Bastantes personas creen que un libro de desarrollo personal tiene que ver con técnicas mágicas para progresar o bien volverse rico. Esta no es la realidad.

Hay muchos libros serios que te van a ayudar a poner tu negocio en perspectiva; te van a describir ciertos de tus inconvenientes y sus posibles soluciones. El camino del empresario ya se ha andado muy frecuentemente. El conocimiento está libre a cambio de varios centavos y tiempo de parte tuya. Con este género de lecturas, comprenderás que el éxito tiene 2 factores clave: el conocimiento de los negocios y la actitud o mentalidad hacia ellos. Sin la actitud y el conocimiento conveniente, va a ser bastante difícil que llegues a tus metas.

Los libros son fuente de ideas realmente útiles en la generación de estrategias y procesos empresariales. Además de esto nos asisten a fortalecer nuestra cultura empresarial y quitarnos de encima exactamente las ideas equivocadas que nos limitan. Leyéndolos vas a aprender valiosas lecciones de grandes empresarios.

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